domingo, 8 de diciembre de 2013

Capítulo 7




Le despierta el sonido de su teléfono. Gabriel se levanta de la cama, intentando no despertar a la chica que duerme junto a él. Se viste rápido y sale al balcón. Descuelga.
               -¿Hola?
               -Gabriel, cariño, me tenías preocupada. ¿Dónde estás?
               -Ya te dije que hoy no dormiría en casa, tengo mucho trabajo.
               -Ya, pero es sábado, y como no sabía nada de ti…
Gabriel la interrumpe, su acompañante de esa noche se acaba de despertar.
               -Oye, luego hablamos. Tengo que colgar.
               -Vale, te qui…
Antes de que pueda terminar la frase le cuelga el teléfono. Hoy no está de humor para hacer teatro.

Quedan dos días para el examen de matemáticas, pero eso ahora mismo es lo que menos le importa, lo que de verdad quiere es arreglar las cosas con Octubre. Debería de escribirle, aunque la verdad, después de cómo acabaron ayer  le da un poco de vergüenza.
Suena su móvil. Un mensaje, ojalá sea él. Tal vez quiera pedirle disculpas, o simplemente quedar para estudiar de nuevo, pero la verdad es que le da igual. Mira la pantalla y lo que siente es… ¿decepción? Quien le ha mandado un mensaje no es Octubre, sino su novio, preguntándole si quería quedar, ¿Por qué le ha fastidiado? Bueno, de todas formas, no puede quedar. Ya le responderá en otro momento, tiene mucho que repasar. Le manda a Octubre un mensaje diciéndole que va a pasarse la tarde en la biblioteca, por si quiere venir a ayudarla. Monta la mochila y sale de casa.
Camina pensativa, es temprano y apenas hay gente por las calles. Hace frio, el sol todavía no calienta mucho. Le encanta pasear a esas horas, cuando todavía puedes notar el ambiente húmedo de la noche anterior, con una luz clarísima iluminando un camino casi desierto. Verdaderamente le encanta.
Octubre llega a la biblioteca media hora después de ella. La encuentra en una de las mesas con vistas a la ciudad, escribiendo en su libreta números y números. Sin quererlo, se le escapa una sonrisa.
Alicia lo ve, le saluda con la mano y le pide que se siente. Los dos están un poco tensos.
               -Oye, Octubre… Perdona por lo de ayer, pensé que era algo sin importancia.
Él la interrumpe con un ademán, le sonríe y señala el libro de matemáticas. Mejor dejar el tema de lado y ponerse a repasar.



               -Y le terminé contando todo, y el chaval se asustó y se fue corriendo a su casa. Joder, tardó días en salir. –Julián habla rápido, está nervioso– Y así, de golpe, me aparece en casa con este papel.
Le pasa el folio de “cincuenta cosas que hacer antes de morir”, Héctor García se queda pensativo. El joven vecino de su paciente le acaba de dar una idea.
               -Bueno… ¿Y por qué no lo intentas? Hacer la lista, digo. Así al menos saldrás un poco de casa, y estarás entretenido.
               -¿Es una broma? ¿Pero tú leíste todo lo que pone ahí? Dudo que me veas hacer paracaidismo.
Los dos se ríen. Últimamente se pasan muchos días en Deer Antlers, y Julián ha decidido prescindir de las reuniones con el psicólogo. Les es más fácil hablar en un ambiente relajado como lo es un bar.
               -No, en serio. Piénsalo, no pierdes nada por intentarlo. Por cierto, Ya hablarías con Irene, ¿no?
               -Claro.

Alicia llega a casa después de haberse pasado toda la mañana estudiando. Deja a mochila en la cama y se tumba. Le duelen los hombros del peso de las libretas, pero ha merecido la pena. Ya vuelve a estar bien con Octubre, y tiene el examen muy bien preparado.
Empieza a vaciar la mochila. Saca las dos libretas, un libro, el estuche y… ¿un papel? Lo mira, curiosa. Está doblado  como si fuera un sobre, y en la parte delantera se lee “No quería que lo vieras estando yo delante, no se lo enseñes a nadie. Octubre”.
La curiosidad la envuelve por completo. Aparta todas las cosas de la mesa, coge el pequeño sobre y lo abre. Empieza a leer…



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