miércoles, 20 de noviembre de 2013

[NOTA]

Dada la presión de los exámenes finales de trimestre, no tendré mucho tiempo para ponerme a escribir hasta vacaciones. Pero así como pueda, prometo ponerme en serio, que me muero de ganas de seguir con la historia.
Perdonad las molestias.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Capítulo 6



<Bien, ya lo vas entendiendo> escribe en el folio. Alicia sonríe. Tiene razón, sólo han quedado dos días y ya le están empezando a salir los problemas, con un poco de suerte incluso hasta puede sacar buena nota en el examen.
               -¿Y si descansamos un rato y tomamos algo? – suspira – Estoy un poco cansada.
Entran en Deer Antlers y piden dos coca-colas, en el local apenas hay gente, y les traen las consumiciones enseguida.
               -La verdad… no sólo te dije de venir aquí para descansar – Sonríe – tengo algo para ti.
Del bolso saca un pequeño paquete envuelto en papel de regalo. Octubre se pone muy colorado y escribe un signo de interrogación en la libreta, está muy confuso.
               -¡Ábrelo ábrelo!
Le hace caso y empieza a desenvolverlo. Se encuentra con un disco de Drake, ¿cómo sabía ella que le gustaba?
<A qué viene todo esto? No me merecía nada…
               -¿Cómo no? Por mi culpa te estás pasando un montón de tardes aguantándome para enseñarme matemáticas. Sé que soy muy pesada, y por eso quería agradecerte todo lo que haces.
Octubre se levanta y abraza a Alicia. Le ha encantado el detalle.
<Cómo sabías que me gustaba Drake?
               -Bueno… Tengo contactos –Se rie – Que por cierto, es muy gracioso que justo a ti te guste ése estilo de música, ¡con todo lo que hablan!
Octubre se encoje de hombros y sonríe.
Pasan el resto de la tarde en el bar, vuelven a pedir de beber y charlan acerca de cualquier tontería que se les ocurra.
               -Oye, Octubre. ¿Te puedo hacer una pregunta indiscreta?
               <Claro, dime>
               -Es algo que me llevo preguntando desde que te conozco… ¿Por qué no hablas?
Al momento Alicia se arrepiente de lo que ha dicho. Se da de cuenta de que no le ha hecho nada de gracia a Octubre lo que le ha preguntado.
Toda la tranquilidad y el buen humor que tenía toda la tarde desaparece cuando escucha aquello. Es su intimidad, y no quiere que nadie se meta en sus cosas. ¿Cómo se atreve?
Antes siquiera de que pueda pedir disculpas, Octubre escribe        <Lo siento, me tengo que ir>
Guarda la libreta y los bolígrafos, paga y se marcha, dejando a una confundidísima Alicia sentada junto a la mesa que antes ocupaban.

Camina por la acera, con la mirada baja y absorto en los recuerdos. Sabe que tiene que pedirle disculpas a Alicia por cómo salió del bar; a la noche le mandará un mensaje.
Pasa junto al parque, en el que hay un montón de niños pequeños corriendo o jugando con sus padres. No puede evitar mirarlos con recelo. Apura el paso.
Llega hasta su casa y abre la puerta, todo está un poco oscuro. Se sienta en el sillón a leer. Sólo, terriblemente sólo.

Ha estado toda la tarde anterior apoyado en la puerta de su vecino, y abría pasado allí el resto de la noche de no ser porque llegó Irene. Aún le duele la espalda, y se siente un poco mareado, pero está decidido a pasarse otra vez el día entero junto a la dichosa puerta hasta que Pablo le abra.
Suena el timbre.
               -¡Papá, ha venido el vecino, quiere hablar contigo!
Corre hacia la puerta y lo ve, su joven amigo está en la entrada, con unas ojeras enormes y la ropa un poco arrugada. Julián corre y lo abraza.
               -Maldita sea, chico. Me has dado un buen susto.
               -Perdona, ayer no me encontraba muy bien, y preferí no salir de mi habitación.
               -No te preocupes, no pasa nada. – Julián se percata del papel que lleva Pablo en la mano - ¿Y eso?, ¿Vienes a leer un rato?
               -No, no es eso… Lo he hecho para ti.
Le da el papel y Julián, extrañado, lo abre.
<Cincuenta cosas que hacer antes de morir>
               -¿Pero qué es esto?
               -Bueno… ayer estuve pensando en lo del otro día, y decidí hacerte esa lista, porque no creo que pasarse el resto de tu vida sin hacer nada sea lo más apropiado.
Julián suspira y empieza a leer.
1.      Conocer a algún famoso.
2.      Subir a un sitio muy alto y gritar desde arriba del todo.
3.      Hacer paracaidismo.
4.      Resolver un asesinato…
En total cincuenta frases cortas, escritas con letra de niño y cada cual más original que la anterior. Un desafío en toda regla.
No puede evitar reírse, su vecino es encantador.
               -Muchas gracias, Pablo. Ya veré qué hago.